Una fábrica de ideas

Una frase, un libro, una pintura. En D-due disciplinas muy variadas se reinterpretan y transforman conformando un discurso propio.

En los años 80 Rosario Froján, hoy Directora Creativa de D-Due, comenzó a trabajar en el taller de confección de sus padres, una empresa familiar creada en los 60 que es la semilla de la marca. A la profesionalidad, conocimiento del sector y gran calidad técnica de estos se sumó el valor del diseño de Rosario.

Los años 90 fueron otro punto de inflexión. Alfredo Olmedo se unió a la Dirección Creativa, y la marca empezó a definirse. Fruto de esta unión de dos, D-due comenzó a dar un nuevo giro, y a la calidad y al diseño se fue incorporando un discurso propio, que bebe de otras disciplinas como las bellas artes y el diseño gráfico.

D-due se entiende hoy como un proyecto singular en el que las prendas se aproximan a conceptos muy plásticos y artísticos, que son reinterpretados en cada colección de forma irónica y con un acusado carácter poético.

Una película, un libro, unas cartas aéreas, la Ría de Arousa. Todo es susceptible de transformarse y de seguir contando historias, pero esta vez, con una prenda como soporte. La sede de D-due está llena de detalles, de objetos que inspiran, de piezas transformadas, de experimentos narrativos.

Es una fábrica de ideas que terminan por expresarse en prendas de ropa.